Es la frase que más nos repiten los propietarios: «me ha dicho que es vulnerable, que tiene un informe de servicios sociales y que no lo pueden echar». Durante cinco años esa frase tuvo bastante fundamento. Hoy, mucho menos.
Qué había y qué pasó
En 2020 se aprobó, como medida excepcional por la pandemia, una suspensión extraordinaria de desahucios y lanzamientos para hogares en situación de vulnerabilidad económica sin alternativa habitacional. Lo excepcional se fue prorrogando año tras año hasta convertirse en casi estructural.
Ese régimen ya no está en vigor. El decreto que pretendía prorrogarlo hasta el 31 de diciembre de 2026 no fue convalidado por el Congreso el 26 de febrero de 2026, y su derogación se publicó en el BOE dos días después. Es la segunda vez en pocos meses que ocurre lo mismo: un decreto con esas medidas entra en vigor y decae sin llegar a aplicarse de forma estable.
Consecuencia directa para usted: los procedimientos que estaban suspendidos por ese motivo pueden reanudarse conforme a la normativa ordinaria.
Qué protección queda
Que haya caído el régimen extraordinario no significa que la vulnerabilidad haya desaparecido del procedimiento. Sigue vigente el régimen ordinario de la Ley de Enjuiciamiento Civil: cuando en un desahucio de vivienda aparecen indicios de vulnerabilidad económica o social, el juzgado da traslado a los servicios sociales, y con su informe puede acordar una suspensión por un plazo limitado mientras la Administración articula una alternativa.
Es decir: la vulnerabilidad ya no es un muro, pero sigue siendo un retraso posible. Y ese retraso se gestiona; no se improvisa el día de la vista.
Lo que no cambia en ningún escenario
La deuda. La suspensión, cuando se acuerda, afecta al calendario del desalojo, no a lo que el inquilino le debe. Las rentas impagadas se siguen reclamando, y se pueden reclamar en el mismo procedimiento que el desahucio, lo que ahorra un pleito entero.
Es el punto que más sorprende al propietario que llega convencido de que no puede hacer nada: aunque el lanzamiento se retrase, el reloj de la deuda no se para.
¿Le han dicho que su caso está paralizado? Llámenos al 627 47 01 98 y le decimos en qué situación está de verdad su procedimiento.

